Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

jueves, 9 de mayo de 2019

TEODORA

Se llama Teodora. Le tocó vivir la posguerra, cuando los hombres de su edad habían desaparecido o casi. Se casó con un mozo cuatro años más joven que ella, pasados los treinta y dos. Nada que otras mujeres de su edad no vivieran en aquellos años, cuando los hombres se pasaron entre guerra civil y mili, siete años sin volver a casa. (El que volvió).