Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

domingo, 1 de diciembre de 2019

EL OSO GOLOSO


Había un enorme tráfago en el obrador de la pastelería. Se aproximaban las Navidades y tenían que preparar infinidad de pasteles, golosinas, turrones, mazapanes y sobre todo, los roscones de Reyes; muchos clientes aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, consumían a partir del día de Navidad.