Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

lunes, 23 de marzo de 2020

RETOS LITERAUTAS

 EL JUGUETE
El juguete estaba debajo de la cama, escondido, donde los anteriores usuarios de la misma lo habían dejado. Era normal que lo escondieran, de haberlo encontrado sus padres se habría liado la mundial.
En el vecindario llevaban mucho tiempo intentando averiguar quien era el gamberro que rompía las farolas de la calle. Era la única manera de poder disfrutar de unos momentos de intimidad en la oscuridad.
Aunque la verdad fue que el hallazgo, a quien encontró el juguete, no le dijo nada; intentó relacionarlo con un objeto de placer pero aquello con forma de “Y” no le decía nada. Y lo tiro a la basura.
Escrito el 21 marzo 2020 a las 19:47

CARICIAS
Difícil se me hace asumir este reto. Quizá si fuera un político al uso, no tendría inconveniente en hacerlo pues aplicar recortes en una rueda que aplastara a mis semejantes siendo yo quien manejara el vehículo –la tijera-, daría igual que fuera el troncomóvil de Pedro Picapiedra o un Rolls Royce de último grito, estilo Yabba Dabba Doo, cabalgado por un irresponsable pelirrojo que dice estar tocado por la mano del dios (del dinero).

Donde encuentro difícil encaje es para la palabra caricia. Ese tipo de recortadores solo conocen el gesto sumiso, la cabeza inclinada ante el gran bwana, que si intentan levantar la vista sus sicarios te la rebanan. Es como intentar acariciar a un tigre, un leopardo o incluso a un cocodrilo; si pones tu mano a su alcance, no es que pierdas la mano, es que detrás va el resto.

Hoy, la humanidad está sufriendo una plaga bíblica de dimensiones incalculables y efectos quizá peores. Si repasamos la actitud de quienes debiendo ser los guías incuestionables e incuestionados de la sociedad y sus protectores máximos, veremos que las virtudes arriba enumeradas, los visten a casi todos ellos.

Van a remolque de las soluciones, no les importan que mueran millones de personas –una bendición del cielo por el ahorro en pensiones que eso va a suponer- y con toda seguridad están maquinando como quedarse con las migajas que queden tras la devastadora pandemia. Si existiera justicia divina, en la que no creo, ellos debían ser los primeros en desaparecer y sus millonarias fortunas, robadas en el mejor de los casos a la humanidad, empleadas en mejorar el bienestar de la sociedad para que nadie tenga necesidad de comer animales que, supuestamente, puedan transmitir esos virus no malignos sino letales para el ser humano.

salu2 hermanos, que la suerte os acompañe.
Escrito el 22 marzo 2020 a las 11:56

SENECTUD REDENTORA
La vecchia signora caminaba trabajosamente arrastrando los pies por la orilla de aquel viejo mar un día gran protagonista de sus grandezas. Sus hijos, alocadamente se dedicaban a dilapidar el legado de sus ancestros. Se sentó en un banco esperando que no volviera a amanecer. No fue así, al poco tiempo unas gentes ajenas la recogieron y con amabilidad le dijeron: hay que resistir, no está sola.
Escrito el 23 marzo 2020 a las 23:16

 INICUOS

Voy a emitir un panfleto que aunque no sea este el lugar apropiado, es lo que me pide el cuerpo basándome en esas tres palabras.
Estoy convencido de que hay más planetas en el universo y de que están habitados. Pero seguro que no hay ninguno de ellos con gente tan miserable como en este país. Ningún camaleón que tras destruir, acuse a los demás de ineficaces.
Después de haber robado millones sin cuento, son incapaces de soltar una lágrima por quienes han muerto y condenaron a tener una sanidad disminuida y sin recursos para favorecer a empresas sin honor ni moral en detrimento de la sanidad pública. No contentos con eso, debemos seguir soportando su verborrea inicua y delincuente acusando a quienes están haciendo lo posible por sacar adelante lo que ha caído con los medios disponibles.
Puede que no estés de acuerdo con mi opinión, pero la verdad no tiene más que un camino, la diga Agamenón o su porquero.
Escrito el 24 marzo 2020 a las 21:08

EL MANTEL

Mi tierra sabe mucho de pueblos abandonados forzados por las circunstancias y de otros que lo fueron a la fuerza.
Jánovas, Ligüerre de Cinca, Biscarrués, etc., muchos otros desaparecidos, otros tantos que desaparecerán. Un mantel de silencio los cubre y la memoria poco a poco desaparecerá sobre ellos al unísono con sus antiguos moradores.
Escrito el 25 marzo 2020 a las 20:55

MIRADAS

Realmente es de las pocas veces que no se me ocurre alguna de mis meteduras de pata en torno a un lema como el de hoy. Ni tengo en mi reposte algún asunto del que echar mano. Pensé en utilizar el lamentable espectáculo que estamos viviendo, pero no sería serio trivializar pero tampoco ignorarlo, máxime cuando tantos compatriotas hace un mes esperaban que la vida les concediera una tregua, hoy han desaparecido víctimas de sí mismos y de tantas imprudencias encadenadas. Del mismo modo que el relato acaba de forma abrupta, consideraron que la residencia se iba vaciando poco a poco y quizá también su existencia corriera la misma suerte. Por si era la última vez, los hermanos miraron por la ventana.
Escrito el 26 marzo 2020 a las 17:52

RUI2

Como no puede ser de otra manera, hoy es imposible de abstraerse a la tragedia que nos invade. Comenzó sin mucho ruido hasta convertirse en un tornado que arrasa vidas y haciendas. Los políticos, esas sabandijas (unos más que otros, todo hay que decirlo), reprimieron y sancionaron al médico chino que alertó de lo que se venía encima. Él murió contagiado.
Esos miserables españoles que después de dejar la sanidad patria desvencijada para entregarla a perros advenedizos en busca de rentabilidad sin importar la salud de los ciudadanos, esos políticos miserables, en una actitud cobarde -no pueden negar la evidencia- se dedican en vez de reconocer su mala praxis, a despotricar contra todo lo que se menea. Todo menos arrimar el hombro, no sea que se den cuenta los ciudadanos de que aquellos polvos, trajeron estos lodos. Malditos sean.

Escrito el 27 marzo 2020 a las 13:08

LA RISA FLOJA

Le alquilaron un piso cutre, en una calle cutre, de un barrio cutre. Sin papeles ni preguntas y con la promesa de “cancelación” del contrato si había demoras en el pago de la cuota. Enseguida averiguo quienes eran los ocupantes del piso de abajo. Las continuas idas y venidas, el trajín de gentes, los cochazos aparcados en la calle, gritaban urbi et orbe de lo que allí se trataba.
Más de una vez estuvo tentado de llamar a la pasma cuando se escuchó una risa del piso de abajo, que acababa siendo cachondeo general, pero lo pensó mejor dadas sus circunstancias. Un día escuchó las sirenas de la policía y sin pensarlo salió corriendo para arriba en busca de la azotea. Saltó a la terraza del otro inmueble y desde allí oteó lo que estaba pasando. De la casa iban saliendo esposados los inquilinos del piso de abajo. Un policía que se había percatado de su presencia, dirigiéndose a él le gritó:
-Tranquilo, que cuando pase este jaleo, ya vendremos a por ti.
Escrito el 28 marzo 2020 a las 21:18

SOLEDAD
Soledad, divino tesoro. ¡Ay no! que era juventud. La que quedó mancillada y arrasada en medio de la tormenta ideada por unos traidores desalmados. La misma que ahora diezmada, culminando la traición, una epidemia incontrolada como un relámpago en la noche, se ha empeñado en hacerla desaparecer.
Una lástima que esos que utilizan el altavoz que entre todos sufragamos, se sientan protegidos y en lugar de aportar soluciones o silencio, que también ayuda, no ocupen el lugar que esa juventud perdida, dejará para siempre en nuestras vidas.
¡¡ARRIBA, ESPAÑA!!
Escrito el 30 marzo 2020 a las 15:22


GAFES

Recuerdo una película de don Paco Martínez Soria ¿El alegre divorciado? en la cual siempre que se cruzaba con un cura, figura muy en el papel de gafe, ocurría alguna desgracia. Hasta que a don Paco le cayó un bote enorme de pintura encima.
Hay muchas ocasiones en la vida que te hacen exclamar “No creía en la mala suerte, pero visto lo visto, las desgracias nunca vienen solas”. Como ahora, y es que yo no creo en las meigas, pero haberlas, haylas.
Escrito el 31 marzo 2020 a las 12:39

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