Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse. EL DINERO Y LA POLICÍA, NUNCA ESTÁN CUANDO LOS NECESITAS.

domingo, 22 de marzo de 2020

USTED SE CALLA

Al Justicia de Aragón:
Buenos días.
Sabemos todos que corren malos tiempos, pero estos son todavía peores para quienes teniendo que realizar un trabajo, -al que salimos a las ocho de la tarde a agradecer con nuestros confinados aplausos-, la realidad es muy distinta y muy poco agradecida con quienes los sufren o ejecutan.
Tengo una hermana que trabaja en el Hospital Clínico Lozano Blesa, de Zaragoza, y vive en Utebo. Cuando sale de trabajar a las diez de la noche debe coger el autobús –quizá si tuviera un lugar en el cual aparcar su coche, gratis, sin pagar por un aparcamiento privado, cosa imposible- que la traslade a su casa y debido a los recortes de frecuencias y ocupación del bus, ayer llegó a casa pasadas las 12 menos 25 de la noche. Me pide que interceda ante la autoridad competente y Avanza, pero me temo que esa llamada no obtendrá contestación. Sé que ustedes no tienen las competencias pero si conocen los canales y las puertas a las que llamar. Se puede decretar el aislamiento de los ciudadanos pero no olvidarse de aquellos que con su presencia, ayudan a llevar más amablemente o incluso salvar la vida a los enfermos. Tampoco podemos olvidar a quienes obligatoriamente han de realizar desplazamientos, teniendo en cuenta que estas personas los hacen forzados por las circunstancias –al resto nos impiden salir de casa-, carece de lógica y de toda justicia privarles de la posibilidad de retorno rápido para evitar contagios, frío y esperas inútiles, en una parada que ve pasar de largo al bus, pues con quince viajeros va completo.  Que aumenten la frecuencia, estas personas no van ni vienen a una discoteca, o les faciliten medios de desplazamiento más rápidos.
Me hubiera gustado enviar su queja, pero he sido incapaz de traerla aquí, citaré las últimas líneas “ diles q aparte de los aplausos quiero poder acceder tanto a mi trabajo como a mi casa para poder descansar, no helarme en una espera interminable”, “a Casetas a las once de la noche, como siempre, el problema es que el anterior sale a las diez menos cuarto q no llego a cogerlo y solo dejan subir a quince personas, me junté con gente que  iba a trabajar a chocolates Lacasa q llevaban esperando desde la 8,30 y no había parado ningún autobús” y eso no solo es injusto, es una vergüenza en la actual situación. No se puede condenar a la gente al confinamiento o al olvido desde el cómodo asiento de una oficina o el coche oficial. Hay que hacer más por los trabajadores.
Agradecería, si lo creen factible y correcto, me facilitaran enlaces a los que poderme dirigir para paliar o evitar una situación a todas luces injusta con quienes la padecen. Me temo no sirviera de nada, si a ustedes no les hacen caso. Y seguro que estas no serán las únicas personas.
 
Saludos

Ayer, el lugarteniente del Justicia habló en Aragón TV de este caso y que iban a intentar que los aparcamiento en TODOS  los hospitales aragoneses estuvieran a disposición del personal sanitario. El gobierno de Aragón permanece missing y el ayuntamiento de Zaragoza, me dice que ellos no tienen nada que ver. Así nos va.

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