Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse. EL DINERO Y LA POLICÍA, NUNCA ESTÁN CUANDO LOS NECESITAS.

jueves, 29 de octubre de 2020

CARTA A UNA ADOLESCENTE

 Hola mamá, ¿cómo estás? Supongo que hoy 29 de octubre recordarás que es tu cumpleaños, 101 años que se dice pronto. Pensábamos ir a felicitarte, pero no se puede tal y como están las cosas.

No sé si te habrán explicado que el coronavirus está machacando a casi todo el mundo, en España cada vez estamos peor, más contagios y fallecimientos; aquí en Zaragoza no podemos salir de la capital y cualquier día nos confinan en casa como en la primavera; somos de los más contagiados junto con Teruel y Huesca que también están en cuarentena.

Nos han informado que en la residencia otra vez estáis en la habitación, es una medida que toman para vuestra protección como la de suprimir las visitas. Todos tenemos miedo porque esto no remite y no encuentran solución, a pesar de los esfuerzos de investigación que están llevando a cabo en todos los países.

Hay mucha gente, jóvenes y no tanto, que no se lo toman en serio y hacen botellones y fiestas, van sin mascarillas, se contagian y se lo pasan a todos que se juntan o viven con ellos.

Nos ha dicho la conserje de la residencia, que oyes un poco con los sonotones nuevos, por lo menos que te puedas comunicar, queremos lo mejor para ti, nos acordamos mucho, que pena que nos hayan tocado tiempos tan difíciles con la dichosa pandemia, ello conlleva que hayan cerrado tiendas, empresas, restaurantes, etc. y se haya quedado mucha gente en el paro; cada día más pobres que no tienen ni para comer. Gracias a Dios en nuestra familia todos siguen con sus trabajos y económicamente estamos bien.

Tu hermana Joaquina está bien, de vez en cuando llamo; ya sabes que el 4 de diciembre cumple 100 años. Si el abuelo Blas levantara la cabeza, con lo joven que a él le tocó partir. En Valdehorna le hizo una fiesta el ayuntamiento y ella les echó un discurso muy ameno.

Te querría decir tantas cosas…, te queremos mucho aunque te hayamos llevado a la residencia. Muchas veces me siento culpable por haberlo hecho.

¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!! mamica mía, aunque sea sin nosotros; así es la vida, muy dura.

Felicidades también de parte de tu yerno, que escribe esta carta en el ordenador y de su madre. El hijo de Pili y su mujer, han tenido una niña.

Un abrazo muy grande, roguemos al Señor para que nos permita superar este trance tan terrible y podamos celebrar el próximo cumpleaños sin restricciones y todos juntos.

Besos

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