Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse. EL DINERO Y LA POLICÍA, NUNCA ESTÁN CUANDO LOS NECESITAS.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

PARA C.L.

 Hola amigos, en especial a Karen, que es quien se ha echado sobre sí misma la pesada carga de llevar adelante este propósito.

En primer lugar, no es que se me olvidara enviar un relato, lo tenía escrito, sino que consideré que el tema, del cual tía Tula fue la mecha que lo prendió, no era conveniente tocarlo o enviarlo y así fue. Pero repasando las palabras obligatorias, salió ese breve, conciso y rácano argumento que no sé si alguno de los que lo habéis leído habéis captado. (Y que no fue escrito en el último momento).

Pero no era de esto de lo que quería hablar, tampoco de mi libro como decía Umbral, sino del bajón que ha sufrido la participación. Hemos quedado en minoría minoritaria. Desde los tiempos de Literautas en que casi llegábamos a doscientas participaciones, hasta las paupérrimas dieciocho de este mes, media un abismo. Es evidente que habría que darle un giro a esta macedonia y añadirle algo de picante.

Me habréis de perdonar pero hoy deseo expresar lo que siento. Lo he dicho muchas veces pero lo reitero una vez más: NO SOY ESCRITOR, ni aspiro a serlo, solo a expresar unas sensaciones, unos sentimientos o unas vivencias de la manera más correcta posible. Pero no me duelen prendas en decir que la mayoría de quienes participan no ganarán nunca el Nobel o el Planeta. Si tenéis deseos de expresaros a través de la escritura, hacerlo sin estar pendientes del criterio de los demás, que estarán tan equivocados o más que vosotros. Este portal, os brinda la oportunidad de decir lo queráis, pero seamos serios, nunca nos hará escritores a ninguno; quien persiga esa meta o ilusión, debería buscar otros medios y canales.

Yo comencé hace muchos años, a principios del siglo y cuando tuve oportunidad de tener Internet a través de hilo telefónico, a escribir y explorar sitios variados recayendo en algo a lo que llamaban blog. La experiencia fue puliendo mis deseos de participación hasta que me vi con fuerzas de "construir" mi propio blog.

Primero fue Terra, luego La Comunidad de El País, de donde nos echaron al igual que de Terra, hasta que americé en Blogspot, donde permanezco. He escrito más de dos mil entradas, ninguna mejor que la otra, todas malas, pero solo he borrado las más inconvenientes (que también las hubo).

Trabajaba a turnos y el de la noche, se hacía especialmente duro entre las tres y las cinco de la madrugada. Ese tiempo, lo dedicaba a repasar mis fechorías vividas o pensadas, lo escribía a mano en un folio y más tarde lo pasaba al blog. Esto ¿a qué fin viene? Pues todo tiene su misterio y su lógica. Rara vez he visto que ninguno de vosotros incluya una dirección de blog o algo parecido y el que lo tiene, no le da vida. No solo hay que escribir best sellers, también hay que dejar testimonio de otras muchas cosas, reales o de ficción, que nos rodean. Cierto es que también hay que moderar el lenguaje cuando se participa en algo a diferencia del blog donde, como soy el puto amo, escribo lo que me da la gana.

Y he de deciros una cosa: no es paranoia, pero tanto de los usa como del estado judío, me han dado un repaso al blog entero, pero yo no he reblado. Una entrada titulada Mein Kampf y que no tenía nada que ver con ese título, dio origen a que de Israel leyeran todas las entradas (las huellas lo delataron).

Karen e Isabel, personalmente me gusta más que el reto mensual, el intercambio de opiniones o pareceres sobre alguna idea o comentario. Fue estupenda la participación que tuvimos en la entrada que anunciaba el reto de este mes.

(Vaya filípica que les he soltado a los esquiroles de C.L.)

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