Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

lunes, 6 de enero de 2020

TEOREMA

Siempre se me atragantaron las razones o funciones trigonométricas del triángulo rectángulo. Teorema de Pitágoras lo llamaban cuando intentaban quitarme las telarañas del cerebro cosa que, faltaría más, nunca lograron pues yo era muy mío. No me dejaba quitar nada y mucho menos iba a abrir la boca cuando el practicante o el médico, cuchara en mano, pretendían les dejara vía libre para vaciarme la garganta. Luego, años más tarde, comprendí que lo único que pretendían era explorar mis anginas, no dejarme la boca sin dientes.