Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

sábado, 23 de enero de 2021

NOSTRADAMUS

 Desconozco que es lo que me ha impelido a buscar información sobre Nostradamus, pero como la curiosidad mató al gato, a mí casi me pasa lo mismo pero del susto. La de calamidades que anuncia para este año, como si no hubiéramos heredado suficientes del año pasado y que la mala suerte ha hecho que no solamente haya disminuido su afectación a la Humanidad sino que se presume mucho peor que el año pasado; muchos infectados y con mayor virulencia, la cifra de fallecimientos se cuenta por un par de Boeing estrellados cada día.

Y la ciudadanía, sobre todo la gente joven, sintiéndose a salvo, no duda en propagar con su comportamiento antisocial la terrible pandemia. Las vacunas se erigieron en la tabla de salvación de los más vulnerables pero no están, EMDO, confirmando las perspectivas con que las vendían. Tanto las farmacéuticas que las han generado y producido como los gobiernos que debían administrarlas, están fallando estrepitosamente. No inoculan las vacunas que reciben, los dirigentes que debían de dar ejemplo, son los primeros que, al grito de "maricón el último", las reciben sin respetar el orden de vacunación.

Según el profeta, lo que hemos pasado no es nada respecto de lo que nos queda por aguantar y sufrir. Desde una invasión de ¿zombis?, hasta hambre, sangre y muchas más penalidades, sin olvidar a un meteorito que causará gran impacto y desastres incluido el famoso terremoto de California. Y digo yo, ¿a qué zombis se referirá? ¿a la invasión de personas muertas de hambre que no respetarán nada? 

Esta noche están pasando en la emisora de los curas "Las Sandalias del Pescador", magnífica película que he visto varias veces. En el trasfondo del guion, aflora el tema de las hambrunas hasta el extremo de correr el riesgo de generar una tercera guerra mundial y atómica. ¿Nos enfrentaremos a ella a consecuencia del desastre económico y social acaecido como resultado del virus pandémico? 

El cine es cine, pero hecho por humanos; refleja la realidad que subyace baje su producción y las contradicciones de los actores, y no los ficticios sino los reales, a poner remedios para conseguir resultados diferentes a los que venían obteniendo. Así el Papa, Anthony Quinn, ha de enfrentarse a la curia romana para desprenderse de los tesoros de la Iglesia y ayudar a paliar la hambruna de la población. 

Los grandes capitalistas, esos que siendo el uno por ciento acumulan las riquezas mundiales, en la actualidad tampoco están por la labor de ayudar a redimir el hambre mundial, justo lo contrario, están extrayendo los beneficios mundiales y amparados en paraísos fiscales, tremendamente insolidarios, dejan de pagar impuestos que ayuden a levantar las naciones y a los más necesitados.

Así que, a la vista del futuro gris tirando a negro que observamos en lontananza ¿Cómo poner en duda las predicciones de visionario francés? Qué los Dioses nos pillen confesados.

Y digo yo, no serán un plagio aquellos versos de  Gustavo Adolfo Bécquer que decían: "Volverán las oscuras golondrinas, de tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán".





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