Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

lunes, 22 de febrero de 2021

23-F

 Anatomía (Aniversario) de un golpe de estado.

Mucho han escrito y opinado gentes de "toda solvencia", sobre los entresijos y las implicaciones personales en el asalto al Congreso el 23 de febrero de 1981. Pero todos tocan "de oído", incluido un escritor al que he visto mencionado en varios periódicos y que escribió una novela sobre el tema. Por mucho que el autor se empeñe en exonerar al rey de entonces en la trama del golpe, no resulta más que un intento de apartarle de la quema puesto que la verdad verdadera, aquella sobre la que los golpistas de primera fila pudieron arrojar luz, nadie la ha contado.

Yo la viví en directo, a través de TVE y la SER. Me mantuve en vigilia hasta que el rey salió de madrugada en TVE ordenando a los capitanes generales deponer las armas y volver a los cuarteles. La radio, con Iñaki Gabilondo a la cabeza, fue nuestra aliada. Qué bajo y qué lejos han llegado la ser y prisa en este momento; de ser la referencia en aquellos años, han caído en lo más bajo que puede caer un medio de comunicación. Desinformar y manipular de forma antidemocrática contra un gobierno legítimamente constituido.

En este blog escribí, en su momento, post de apoyo y reconocimiento al/del rey. Con posterioridad, lo volví a hacer para expresar sentimientos totalmente contrarios  a los anteriores. Según se han ido conociendo detalles y hechos, para mí queda claro que el rey estuvo implicado en la trama del golpe. Sería necesario conocer los detalles pero buena muestra de que no fue ajeno la da el que exigiera o intentara la renuncia del presidente del gobierno, Adolfo Suárez. Y no solo eso, lo tratara con los militares que le eran afines en el momento. La trayectoria que siguió en su reinado, inmoral a todas luces creyendo que por ser inviolable ante la ley todo le estaba permitido, no apoyan su inocencia sobre el hecho. Su silencio de horas hasta el mensaje en TVE, unido a otros detalles como botellas de champán con sus copas, retiradas in extremis, hacen como mínimo sospechar que no eran inocentes en La Zarzuela. Cierto que a su mujer nunca la ha tenido en cuenta, pero ella le podía haber aconsejado a donde le llevaría la complicidad en el golpe. Su hermano Constantino, rey de Grecia, fue víctima del golpe militar de los coroneles.

Mañana, los partidos monárquicos y de derechas, van a hacer un sainete o performance en el Congreso sobre la efemérides. Intentarán la propaganda de hacernos comulgar con la idea de que Juan Carlos nos salvó del golpe de estado. Manda cojones, la extrema derecha empeñada en hundir la democracia si le fuera posible junto al partido republicano/monárquico, intentando blanquear y salvar la cara a la monarquía, cuando esta ha hecho todo lo posible por hundirse a si misma. 

Que haya puteado todo lo posible, en principio, si no fuera el jefe del estado, queda dentro del ámbito particular o privado, pero tener que pagarle a la concubina la casa y todo lo que acarreaba el asunto, era de juzgado de guardia. Y estos mierdas de políticos, y no solo ellos, se han callado como putas y encima nos quieren hacer ver que estamos en una democracia plena.

Resumiendo, el emérito es tan culpable de lo suyo, como el coronavirus de habernos jodido la vida física y emocionalmente en el último año.

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