Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

viernes, 5 de febrero de 2021

CHINA

Quién no a mamao, no ama a China.

He de reconocer, la ignorancia es muy atrevida, que mis conocimientos sobre la realidad china son inexistentes. Siempre nos habían dicho que eran un nación atrasada, y eso sí, con muchos millones de chinos que a no muy tardar invadirían Europa lo mismo que las hordas de Genghis Khan. Que cultivaban y consumían millones de toneladas de arroz y si la cosecha era mala, padecían hambrunas.

En esta inmovilización domiciliaria a la que nos ha confiado el bichito, ¡vaya hombre, proveniente de China!, he realizado multitud de viajes en tren repantigado en mi sillón columpio. He visto nevadas sobre el terreno en las cuales no se distinguían los carriles; locomotoras de vapor rememorando viejos recuerdos y descubriendo algunas de las más fantásticas que estuvieron en circulación y que hoy las emplean para hacer viajes turísticos e incluso transporte de mercancías; trenes bala; viajes por los Andes...

Hoy, he emprendido un viaje por China en tren de alta velocidad con toma del vídeo en cabina, que es como se aprecia todo a las mil maravillas. Además, tal y como se puede apreciar en las fotos, aparece toda la información relativa al convoy. Fabuloso. El tren parte de una estación subterránea y sigue por un túnel interminable. Todo de obra, perfectamente iluminado y señalizado. La infraestructura de la plataforma de la vía, tanto en túneles como al descubierto, me ha dejado con la boca abierta. Los campos de arroz a sus pies y el viaducto viario elevado.

Alguien nos estaba mintiendo sobre la realidad china.




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