Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

domingo, 14 de febrero de 2021

ELEGÍAS A SAN HONORATO

Solo por pasar el rato

Me borraste del libro de tu vida

mas no tengo reproches que lanzarte

si me llamé tuya y consentí en amarte

no me muestro por ello arrepentida.

No es perenne el amor

no hay fuerza capaz de

contemplarlo eternamente

tu y yo, nos adoramos locamente

no importa que haya sido una mañana


Epítome inacabado

paráfrasis espantado

arpegio desbaratado

paramecio iletrado

cupido reconvertido

arrebato enrevesado

zascandil desorientado

sempiterno balaceado

Serendipia contrariada

oxímoron descentrado

distopía alienada

¡anda y qué te vayan dando!


Qué culpa tendrá el pobre santo, si es que existe, de la imbecilidad del ser humano, aserto este que engloba a todos los sexos, que hoy ya ni se sabe cuantos hay. Y todo por la funesta manía de meterla en caliente o viceversa, que algo caliente se meta. 

Hay que reconocer que algo tendrá el agua cuando la bendicen. El placer de sentir dentro de otro cuerpo parte del tuyo y el apoteosis final, bien merece la pena correr el riesgo de agarrar cualquier cosa que no era tuya. Aunque tal evento o contrariedad no puede ocurrir si no vas corriendo nidales en los que depositar los huevos. Siempre se puede emplear la alemanita.

El placer contrario, nunca podré sentirlo aunque lo hubiera deseado pues algo debe de tener cuando la parte contraria de la parte contratante, se presta al juego y al fuego que debe de sentir al desgarrarse sus carnes y sobre todo, el martirio de soportar un embarazo y un parto amén de todo lo que arrastra.

Todo esto en cuanto a la parte física que todas las criaturas del mundo mundial deben de sufrir, pero ¿y la parte sentimental? Esa es la gran putada que acarrea no carecer de sentimientos. Especies existen que solo se aparean, follan, sin mantener otro tipo de vínculos; el ser humano, ambos, también folla siempre que tenga con quien sin que existan esos vínculos, anteriores o posteriores. Pero también ocurre, en algunos de ellos, que pierden todo raciocinio respecto a si es o no adecuado seguir obnubilado por aquel ser que no demuestra el más mínimo interés. Sea macho o hembra o viceversa. Ahí es cuando surge el conflicto interior que en numerosas ocasiones acaba machacándoles la vida cuando no acabando con la del ser deseado.

Resumiendo: una persona que creyendo amar a otra, jamás ha sentido deseo por ella ni se ha hecho una maldita paja a su costa, ¿a eso como lo podemos llamar, amor o gilipollez?  Y es que la jodienda, no tiene enmienda.

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