Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

jueves, 6 de mayo de 2021

"DEJAD QUE LOS MUERTOS ENTIERREN A SUS MUERTOS"

 Acabo de recibir una foto inédita para mí y que se me hace imprescindible relatar. A decir verdad, no reconozco a ninguna de las personas que figuran en la misma.

Me informan que son: mi abuela Filomena con las dos mellizas en brazos, Vicenta y Aurelia; una hija, mi tía Amor, fallecida de niña y un niño, mi tío Antonio; les acompaña una sobrina, Juliana, tan alta como mi abuela. Seis personas. Había oído que mis abuelos tuvieron una hija, Amor, que murió de niña a la que por razones obvias no conocí. Hoy, merecen el calificativo de santos inocentes pues excepto mi madre Vicenta, nonagenaria, han fallecido todos. La otra melliza, el día 10 de abril del año pasado, víctima de la edad y el coronavirus.



No hay comentarios: