Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

lunes, 10 de mayo de 2021

LOS SANTOS INOCENTES

 Es una colaboración, no decidida, para la web Café Literautas.

Salvando la distancia entre libros y autores, la verdad es que pensaba escribir algo que estuviera relacionado con el libro de Miguel Delibes; por su contenido, narrando la “felicidad” aparente que los desharrapados sienten hacia quienes les tienen subyugados. Ha escrito un libro sin diálogos, así como de un tirón. Casi críptico y culterano. No apto para principiantes, no ya escritores, sino  lectores. Reconozco humildemente no estar a la altura para poder apreciar literariamente el relato; necesito un diccionario para no perderme.

El meollo del argumento es la relación que a lo largo de los siglos se ha producido entre el campesinado español, que sobrevivía malamente en las haciendas de los señoritos, y sus “benefactores”. El final del libro, hace que me solidarice con el dueño/amigo de la milana bonita.

La narración de Miguel Delibes es ficticia, aunque su enfoque y trama haya sido el pan —de ellos— de cada día. Pero si queremos atenernos a hechos reales, con personas de carne y hueso que sufrieron los ataques del hambre, la miseria y el maltrato por parte de los latifundistas agrícolas que los explotaban, y en ello siguen, fijémonos en un exponente de todas esas canalladas, ocurridas en el pueblo andaluz de Casas Viejas, donde en los años de la segunda república y propiciado por sus dirigentes, con Manuel Azaña de presidente de la república a la cabeza, se produjo el exterminio espiritual y físico de todo un pueblo levantado en armas, cuatro viejas escopetas, contra los señoritos que los mataban de hambre. Veintidós campesinos murieron y el resto presos.

Estas situaciones se ven favorecidas por las complicidades que, entre la clase baja o bajísima, existen con los explotadores. No hay peor cuña que la de la misma madera. Gentes que se ven más cercanas a los señoritos, sin que por ello tengan privilegios más allá del perro que recibe un mendrugo de pan y menea la colita, hacen de sicarios y verdugos de quienes ellos consideran inferiores; de esta forma, la explotación prosigue sin que “los amos” tengan que esforzarse pues sus esbirros hacen la labor de acoso, denuncia y limpieza, llegado el caso.

Hay muchos nostálgicos de la República, pero en los años que ésta estuvo vigente, demostró que estaba por y para los mismos que la monarquía. Para mantener, preservar e incrementar los privilegios de las oligarquías, privando a las clases humildes y hambrientas de todo tipo de alimento, corporal y espiritual, y cuando estas se rebelaron, hartas de falsas promesas, el trato recibido no fue mejor que el que les hubiera dado el dictador Primo de Rivera o el que les proporcionaría el golpista Franco. A una niña que se salvó en Casas Viejas, la asesinaron los sediciosos tras la insurrección y el capitán de la guardia civil que dirigió la matanza, tras el golpe de estado volvió a las andadas en el bando sublevado.

No voy a incidir más en relatar los hechos que se pueden indagar en la Wikipedia u otras webs. Esa es la historia de la Humanidad; una parte mayoritaria de la misma explotada sin misericordia ni vergüenza por una minoría insolidaria, egoísta y sin pizca de empatía. Y no solo eso, dispuesta a matar sin vacilación —como vemos diariamente— ante el más mínimo indicio de que pueden perder sus privilegios adquiridos siempre de manera fraudulenta. En el caso de los terratenientes andaluces, fruto de los regalos que los reyes, absolutos y absolutamente dueños de vidas y haciendas, tras las conquistas territoriales a los musulmanes en el siglo XV y XVI.

En la mitad superior de la península, la división o reparto territorial es lo contrario a los grandes latifundios andaluces o extremeños, incluso en La Mancha. La reconquista fue más lenta y duradera, y los gobernantes de entonces, condes, reyes y asimilados, necesitaron poblar esos enclaves no quedándoles más remedio que distribuir los dominios entre el campesinado. Ahí se originaron los minifundios.

Hoy, tenemos grandes extensiones de la mitad sur peninsular dedicadas a cotos de caza exclusivos, donde van los señoritos modernos de cacería o a ultimar los grandes latrocinios que nos asolan. La finca La Garganta, en Ciudad Real, propiedad de un aristócrata inglés ¿qué coño pinta aquí? Gerald Cavendish. (Y una parte importante de las bodegas de Jerez, también son inglesas) Y cómo no podía ser menos, los lugareños están encantados de ir a moverles las piezas cuando se celebran esos saraos. Poco o nada ha cambiado. EMDO.

“Fue precisamente en uno de esos cotos, en la provincia de Ciudad Real, donde el Rey y Corinna coincidieron por primera vez. Era febrero de 2004, todavía con el PP en el poder, y la princesa alemana había organizado una cacería en la finca La Garganta, propiedad de su amigo Gerald Cavendish, un aristócrata inglés cuya fortuna personal está entre las mayores del Reino Unido”.

Santos inocentes, también, los pueblos indígenas americanos, pero no solo ellos, también los pueblos africanos que fueron esclavizados por gentes sin escrúpulos que los trataron como bestias de carga, acémilas sin derechos para todo cuanto al cabrón del amo se le ocurriera. Hoy podemos comprobar la lucha de esos pueblos que pretenden ser dueños de su destino y que sin embargo siguen bajo la bota de la esclavitud. El color de la piel sigue siendo, también en Europa, pasaporte a la negación de derechos. A España se le ha atribuido, con razón, subyugar y en algunos casos exterminar, a los pueblos aborígenes americanos; hoy, los descendientes de una u otra raza siguen disputando por esos mismos derechos y libertades. Las dictaduras de los milicos en América del Sur y Centroamérica, han masacrado las personas y las ansias de libertad y justicia para poder regir los destinos de sus pueblos.

Pero creo que no se hace justicia con el relato histórico acusando solo a los españoles. Los ingleses y toda la turba advenediza que les siguieron, exterminaron a los pueblos aborígenes en América del Norte, encerrándolos en reservas. En el Sur, las dictaduras más sanguinarias han sido promovidas por ellos.

En América del Sur, a pesar de los españoles, todavía tienen la oportunidad de elegir democráticamente a un presidente oriundo de sus pueblos nativos. Bien es verdad que por poco tiempo, pues la mala herencia dejada, sale a aplastar bajo su bota o a tiro limpio a esos pueblos que quieren dejar de estar asfixiados. Esos criminales, no merecen que se les recuerde, solo sus hechos.

 

https://laotraandalucia.org/la-matanza-de-los-jornaleros-de-casas-viejas-en-1933-cuando-el-hambre-se-puso-de-pie-videos/ 

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