Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

sábado, 12 de junio de 2021

CRÓNICAS AL ALBA

 ALBADAS

Panem nostrum quotidianum da nobis hodie.

Son las cinco de la mañana y apenas comienza a clarear. Juanito escucha como alguien, lo llama:

Venga hijo, levántate que tienes que ir con el padre a segar. Lleva a la Morena a beber agua a la fuente antes de iros. —Con los ojos pegados por las legañas, se hace el lavado del gato y va hacia el próximo corral a recoger a la mula de su cuadra para llevarla a abrevar a la fuente. Al doblar la esquina del horno, el tío Lorenzo, el hornero, tras pasar la madrugada calentando el horno con leña, está sentado a la puerta, más bien espatarrado, esperando que las mujeres vayan a hacer su labor; masada lo llaman ellas y acuden cada quince días más o menos, dependiendo de las bocas que en la casa habiten. La mula, al ver al hornero, se espanta y como Juanito caminaba con los ojos entornados pues todavía no se había despertado, el animal libera de su mano el ronzal y escapa.