Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

sábado, 1 de enero de 2022

OH YEAR!! 2022

 Anoche, al filo de las campanadas que no seguí ni escuche en parte alguna, escribí un post que es muy posible que lo originara alguna mosca que sobrevolaba el espacio aéreo de la habitación y que luego el o los destinatarios no tuvieran nada que ver con ese pensamiento primigenio. En todo caso los mantengo, aunque el motivo inicial se haya ido de rositas.

Bien, ya estamos en 2022 ¿y qué?, no veo diferencia alguna entre ambos días, ambos años. (Una vez en la frutería, hablando sobre las judías verdes y sus variedades, la dependiente me dijo: "puedes llamarlas como quieras que no te van a contestar"). Sigue la niebla gris y cerrada alegrando el día a los montañeses en tanto que en la Inmortal Ciudad nos está jodiendo los ánimos pues llevamos dos meses sin ver el sol decentemente entre pitos y flautas (nubes y niebla, que en definitiva es lo mismo, pero a ras de tierra).

El Universo, y la Tierra como parte de él, no sabe no contesta sobre esta distribución candenlaria inventada por los humanos, así que le da igual como denominemos al conjunto de días, agrupado en estaciones sin parada, empleado por el astro Tierra en su órbita alrededor del astro Sol. Aunque los humanos, supersticiosos desde que andábamos a cuatro patas, nos empeñemos en emplear el botafumeiro para dar incienso a ese conjunto de días, todos los días, con el fin de que unos dioses ignotos nos cubran de bienes y parabienes a tuti plen.

Y como yo, anarquista fetén en mi forma de pensar y actuar, no me puedo sustraer al gran tropel de humanos que se desean un montón de cosas, a poder ser millones de pasta gansa -yo preferiría euros por aquello de vivir en Uropa, aunque no desdeñaría $ USA o libras de UK- a todo quisqui que por aquí pase le deseo paz, buenaventura y trabajo que del dinero ya me encargaré yo.

Que a final de año las judías echadas al saco sean muchas, gordas y sin gusanos que este desgraciado pasado el día de nochebuena me dio el disgusto mayor en mi amada Laika.

¡¡SOCORRO 2022!!


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