Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

viernes, 14 de enero de 2022

GENERACIÓN PERDIDA

Recapacito sobre el anterior post sobre mis amigos y compruebo una curiosa, o no tanto, coincidencia: Quienes sufrieron las penurias y sufrimientos de la guerra, afortunadamente en mi pueblo solo llegaron los ecos de los bombardeos de Teruel y el vuelo de retorno de las "pavas" tras los bombardeos de la capital, están llegando a centenarios en tanto que quienes nacieron en la segunda parte del decenio de los 40, han muerto o van camino de ello.

No es broma ni un camelo: en mi pueblo han llegado a centenarias varias personas de ambos sexos viviendo en la actualidad alguna de ellas y otras ya fallecidas que también alcanzaron esa edad. Sin embargo, entre las personas nacidas en ese segundo lustro de los cuarenta, ha habido una escabechina generacional. 

¿Porqué? ¿Será que las más ancianas a pesar de sufrir los hambres y penurias del golpe de estado ya estaban formadas físicamente como personas, en tanto los nacidos con posterioridad tuvieron más dificultades para que su naturaleza se desarrollara en plenitud o al menos sin tantas restricciones? No lo sé pero mi pueblo, en cuanto falten media docena de viudas y otras pasen a serlo,  desaparece. Hoy quedan  ocho o diez casas abiertas con no más de veinticinco personas. El día menos pensado, lo convierten en una macrogranja y allí no queda ni dios.

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