Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

martes, 24 de mayo de 2022

DEMÉRITO

No hay duda que a los españoles, los buenos españoles porque los malos están encantados,  nos quedan muchos berrinches a costa de un individuo que lleva toda la vida, él, sus progenitores y antepasados y sus descendientes, viviendo a cuerpo de rey y a nuestra costa. Es lamentable y vergonzoso el espectáculo que ha dado estos días en tierras gallegas, haciendo la señal de la victoria con los dedos de la mano como si fuera un hooligan del fútbol y respondiendo a una periodista con un "Explicaciones ¿de qué?"

Pero eso no serían más que los signos de senectud y chochez de un viejo de ochenta y dos años. Y por supuesto la banda de lameculos y perros de agua que lo rodean, con el señor X Galnatural a la cabeza. Porque lo importante, lo que ha quedado patente durante su trayectoria como individuo, es la falta de moral en todos los sentidos, que ha arrastrado en toda su vida. Y sigue porque ¿quién le ha pagado el jet privado para venir y volver a Abu Dabi? Eso vale un pastón y gratis no se lo dan. ¿Por los servicios prestados? Vicios  sí, los que quieran ofrecerle, aunque el pinganillo estará muy disminuido, pero con tipos así, nunca se sabe.

En varias entradas del blog he dejado patente mi opinión y cabreo con este escombro humano. Con lo que le precedió y lo siguiente. Por ello no reincidiré en los mismos argumentos. No me merece mayor simpatía el heredero, digno sucesor aunque intenten presentarlo como el preparao. De tal palo, tal astilla. Y solo hay que ver la panda de parásitos degenerados que han surgido a su sombra. El enjambre de caparras que dicen ser periodistas y que le ríen las gracias y los desmanes -el de la emisora de los obispos es digno de subir a los cielos en ascensor-, no son más que sicarios y tiralevitas dispuestos a coger al aire cualquier migaja que les arrojen desde la mesa del festín. Ignoran que los considerarán necesarios mientras les resulten útiles.

Por eso, porque no tengo claro que en este pais exista alguien lúcido, honesto y sin mácula, me proclamo antimonárquico a secas. Habría que erradicar la monarquía como las malas hierbas de los campos, aún a riesgo de que otras parecidas o peores colonizaran el terreno. En este desgraciado territorio tenemos demasiadas muestras de la ineptitud y la maldad de sus habitantes.

Por ello, fuera la monarquía, sin que ello no signifique que la república o la dictadura no fueran peores. Pruebas y malos recuerdos de ambas tres, los tenemos.

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