Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

domingo, 8 de mayo de 2022

LADRONES

El Estado y todas sus ramificaciones administrativas, desde el gobierno hasta el último municipio, son ladrones. De ahí que la mayoría de los que forman parte de los mismos, tanto eventuales como fijos, y me refiero a los políticos y sus delegaciones, sean eso: LADRONES.

Sin duda ser pobre de solemnidad te libra de caer en sus garras expropiadoras, aunque te putean sin piedad si estás incluido en esa nomenclatura. Si tienes la suerte, que ronda la desgracia, de vender alguna propiedad inmobiliaria, te exprimen como a los limones. Inventan toda suerte de impedimentos y controles para que no te escapes del exprimidor. Al comienzo, te exigen unos certificados, energético y de habitabilidad, que no sirven para nada excepto para alimentar crápulas vividores de expedirlos. 

¿Para qué coño sirve el certificado energético si tú has estado viviendo sin él y el futuro inquilino seguirá viviendo de acuerdo a sus costumbres y necesidades sin tener en cuenta esa burocracia? ¿Y qué decir del certificado de habitabilidad? Si tú llevas media vida que puede ir a caballo de dos siglos viviendo en esa casa, piso, chalet o cueva y sin solución de continuidad la ocupa el comprador ¿de verdad necesita que alguien le diga si la puede habitar o más bien se trata de expoliar al vendedor?

Pues espera, que el ayuntamiento donde resides también permanece vigilando para sablearte. Por arte de birlibirloque te esquilman el poco rendimiento que hayas podido obtener de la venta. UN ROBO que ni los bandoleros de Sierra Morena se hubieran atrevido a realizar. Sin comerlo ni beberlo te atracan despiadadamente con el Impuesto de Revalorización de los Terrenos y se come los pocos beneficios que hayas podido obtener. Y menos mal que el TSJUE les ha parado los pies, que antes, con una caradura inmensa, cobraban aunque el vendedor hubiera tenido pérdidas reales en la venta. Pero como los ayuntamientos tienen que mantener mucho crápula político enchufado, el gobierno se apresuró a modificar la ley para que siguieran chupando de la borrega sin opción a reclamación.

Tranquilo, que tus tribulaciones no terminan ahí. La Agencia Tributaria te esta esperando a la hora de la declaración de la renta. Si te había quedado algún dinero de reserva, estos están ahí dispuestos para requisarlo. Dosmilquinientos euros me cuesta el robo. Manda cojones. De tal modo que acabas maldiciendo a todo lo que se menea; diciéndote a ti mismo que podía haber sido peor. Aunque lo más probable es que entre todo lo que has invertido, unas veces porque te lo has hecho tú mismo y otras porque no has incluido el IVA, -otro robo legal-, y lo que pagaste de compra, hayas tenido pérdidas. Y si cuentas esas inversiones fantasma más los impuestos y requisas, puedes tener la seguridad de que te has quedado como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.

Pérdidas seguras. Y de este modo tan poco edificante llegas a la conclusión de que quienes tienen la sartén por el mango, los ricos, no pagan ni una perra porque tienen mil y una formas de evadir los impuestos. Si pudiera, yo también lo haría. O pagamos todos, o rompemos la baraja. ¡¡Aún dicen!!

En mi caso, puedo decir que entre "subvenciones" a ayuntamiento, AT, pagos diversos e inmobiliaria, he quedado desplumado. Lo comido por lo servido. ¡España va bien!... para ellos, claro.


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