Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

miércoles, 25 de mayo de 2022

LA ROMADERA

Sr. Director del Heraldo de Aragón:

Soy consciente de que esta misiva es un brindis al sol, predicar en el desierto o pedir peras al olmo, mas ello no debe arredrarme e impedir expresar lo que pienso y siento.

Esto va sobre el tan traído y llevado tema de la remodelación, construcción o pelotazo urbanístico en o del estadio de La Romareda. El empeño de su periódico, no siendo el único ni tampoco el más interesado, en derribar y construir un nuevo mamotreto para holganza de unos ciudadanos y enriquecimiento de otros a costa de otros muchos miles que pasan/pasamos de tal afición, a mí, me indigna por la falta de respeto que significa sufragar con nuestros impuestos a una empresa privada que si tiene beneficios nunca los devolverá a tan generosos donantes.

En la historia de ese “club de sus amores”, ha habido demasiados intereses por parte de los que han dominado el cotarro. Desde el dueño de Pikolín, pasando por Iglesias hasta acabar en el que acaba de desprenderse de la carga, el inefable Alierta. Unos y otros, buscaban otra cosa que reverdecer la historia y los laureles de los Magníficos. Sí, la hubieran querido, pero para aprovecharse de ella.

Ya intentaron llevarse el estadio a terrenos de Las Fuentes, donde generosamente tenían preparados los terrenos. Incluso pretendieron remozar las instalaciones actuales, donde afortunadamente la democrática derecha cazurra, con la ayuda de un no menos cazurro juez, lo impidió.

Y ahora, cuando el club de sus amores, que no levanta cabeza y a punto ha estado de descender de categoría, viene un mirlo blanco a salvarles el pellejo pero eso sí, a cambio de un nuevo estadio. No importa que la ciudadanía tenga otras necesidades, sanitarias, educacionales, de movilidad –para la segunda línea del tranvía no hay dineros- y otras muchas carencias que sin duda existen aunque yo las desconozca. Mal que nos pese, para el señor Lambán y el señor Azcón, el estadio es prioritario. También para El Heraldo.

Y digo yo, si tanto les interesa ¿por qué no invierten sus dineros en el proyecto y dejan los ajenos, impuestos ciudadanos, en paz?

salu2

 

Remitido a la sección "cartas al Director" 

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