Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

jueves, 12 de mayo de 2022

TEREMENDO SUSTO

Que podía haberse convertido en teremenda tragedia para mi. Ayer tarde, estando unos días de asueto en el pueblo aprovechando las magníficas temperaturas reinantes, estaba intentando averiguar si la rueda del carretillo estaba pinchada o desinflada. Entraba y salía de casa y Laika, como no, en la calle sin control que es como le gusta. Una vez hinchada la rueda, no estaba pinchada, salí de casa a guardarla en un local anexo a la casa. 

Mi sorpresa fue mayúscula seguida de mi pánico. Una viborilla de diez o doce centímetros, pugnaba por salvar el bordillo para subir a la acera. Con la rueda que llevaba en la mano, conseguí matarla para a continuación caer en pánico. ¡Laika estaba por aquí merodeando y seguro que la ha visto y acudido a olfatear! ¡Ayyyyyyyyyy que le ha picado (mordido) y me la ha matado! No le vi nada anormal pero eso no significaba nada, de momento.

Me puse como un loco a buscar veterinarios en los pueblos de la redonda. Rien de rien. Llamé al veterinario de Zaragoza y más valía no lo hubiera hecho. ¿Qué hago? Aparte de naufragar en mi mar de dudas y penas, nada, NADA. Si le ha picado (mordido) se me muere. A observarla. Cenar, comió lo que le puse. No le observaba nada anormal. Nos fuimos a la cama y he estado toda la noche observándola, escuchando su sueño. A las seis, la he subido a mi cama, entre las mantas y su comportamiento y aspecto era normal con lo cual ya he comenzado a relajarme.

De siempre en el pueblo, se les ha tenido prevención a las víboras, haberlas haylas. Que yo recuerde, solo le ha picado (mordido) a una señora ya fallecida (de vieja). Siempre les he tenido mucho miedo a las víboras; con Laika siempre el temor al salir al campo. Pero lo que nunca hubiera pensado es que en la misma puerta de casa estaba el peligro. Yo temía a los coches que pasan por delante, pero nunca imaginé que lo que tanto temía, lo tuviera en la puerta de casa. Afortunadamente, ha sido un aviso que no tuvo consecuencias.

Nota.- Una viborilla de estas, que por su nombre y tamaño pudiera parecer inofensiva, no lo es. Es tan peligrosa o más que una adulta o mayor. Y según me dijo el veterinario, no hay antídoto para los perros. Aquí, a los perros pastores, les picaban (mordían) y a pesar de que sí les afectaba, lo superaban. Un perro del tamaño de Laika, con seguridad que por su cuenta, no lo superaría.

No hay comentarios: