Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

martes, 14 de junio de 2022

AL FIN, SOLOS

Hoy, vencidos los últymos esfuerzos del enemigo por impedirlo, mi chica y yo nos hemos refugiado en mi patria chica, valga la redondera, para sortear el angustioso sofocón que nos acogota y funde. Dentro de casa, con jersey, aunque fuera, habemus taitantos grados celsius. Solo hace falta una tronadica pa que refresque y una miaja de pan un poco prieto.

El día ha transcurrido sin novedad, atareado con los suministros traídos. La casa está fría en la planta baja, ha estado enchufada la estufa de aire todo el día. Por la tarde se han formado tormentas que no llevaban agua ni para llenar un botijo. Truenos lejanos aunque aquí algo nuboso sin consecuencias. Las temperaturas, elevadas. No es normal en este mes tanta calor. Laika se ha ido a su cama voluntariamente; increible pues en la cocina tiene la casita de la playa con su colchón. Yo no tardaré mucho, apuraré  para que la noche se haga más corta. Gute nacht.

Mi pueblo

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