Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse.

sábado, 30 de julio de 2022

A LAS CINCO DE LA TARDE

 Antiguamente, no sé si ahora también, en los carteles, que no cárteles ¿o si?, de las corridas de toros se anunciaba como "con permiso de la autoridá y si el tiempo no lo impide" se celebraría una fabulosa corrida de toros, 6 toros 6, de la famosa, acreditada y todos los rimbonbantes títulos habidos y por haber, propietaria de los toros que iban a ser toreados y sacrificados.

Ahora, las corridas de toros han devenido en una menor divulgación y realización debido a la presión de los defensores animalistas, a pesar de que los políticos ultramontanos han arrebatado la montera a los toreros y se han puesto al mundo, ciudadanía, por idem.

Pero lo malo no es que a los toros los defiendan, cosa que me parece estupenda pues no deja de ser un asesinato con premeditación y alevosía, el problema es que han tomado a la ciudadanía como conejillos de indias y les importamos una mierda, sobre todo a los ultramontanos, y quieren vernos como a los pobres toros, llenos de banderillas, sangrando de tanto puyazo, para dar la estocada final o la puntilla, a sus enemigos políticos en nuestra querida testuz o nuestros cuernos, que tampoco les importa demasiado.

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